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¿Recientemente has tenido una de esas conversaciones forzadas que acaban en un silencio incómodo? A todos nos ha pasado alguna vez, ya sea la típica charla intrascendente de ascensor con un vecino, un encuentro con un compañero de trabajo con el que no tenemos mucha relación… Son situaciones en las que la mayoría de las personas tienden a intercambiar unas cuantas fórmulas básicas de cortesía por mera educación, pero no profundizan o intentan sacar partido de esos pequeños diálogos.

Pues bien, si lo miramos desde la perspectiva del coaching, todas esas conversaciones triviales y silencios incómodos (a los que se denomina “small talk” y ya hay estudios sobre cómo abordarlos comunicativamente) son valiosas oportunidades que muchas veces se quedan sin aprovechar. Al entablar conversación con un desconocido, nunca sabemos qué nos puede llegar a aportar esa persona o las cosas que podemos tener en común, por ello es fundamental estar abiertos al diálogo. Aprender a desenvolverte con esos small talk es el primer paso para convertirte en una persona asertiva y poder apreciar el valor de cada pequeño intercambio comunicativo, cimentando las bases para estar preparado de cara a procesos comunicativos más serios (como presentaciones, entrevistas, charlas de empresa, etc.).

La mayoría de coaches y comunicólogos coinciden en que las claves para desenvolverse eficazmente con el small talk son las siguientes:

  • Evitar empezar la conversación con las fórmulas típicas: si estamos con una persona poco conocida y le preguntamos cómo está, muy rara vez nos va a responder literalmente contándonos su estado de ánimo y se limitará a responder que está bien, aunque no lo esté.
  • Hacer preguntas ingeniosas y generales: una pregunta cerrada (de sí o no) dará pie a una respuesta cerrada de la otra persona tras la cual habrá que pensar otro tema de conversación o volveremos a caer en un silencio incómodo. Es mejor hacer preguntas abiertas sobre temas generales como las noticias, una película reciente, un partido… Temas con los que el interlocutor pueda aportar también su opinión y explayarse.
  • Cuidar el lenguaje no verbal y corporal: mantener un tono de voz adecuado y positivo, una buena disposición, sonreír y mirar a los ojos a la otra persona harán que ésta se sienta con mucha más confianza para abrirse al diálogo, especialmente en encuentros breves de small talk donde las primeras impresiones son muy importantes.
  • Adecuarse al tono del interlocutor: es fundamental hacer una escucha activa para conocer el estado de la otra persona y estar en sintonía comunicativa. Así, podremos aportar respuestas de mayor calidad y crear un sentimiento de conexión con el interlocutor.

Si quieres empezar a sacar el máximo valor de tus conversaciones, nuestro Curso de Introducción al Coach es una excelente forma de aprender las bases para convertirte en una persona asertiva, con seguridad en sí misma y relacionarte con tu entorno del modo más sano y eficiente.  

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