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¿Has acudido alguna vez a una vidente para que te adivine tu futuro? ¿Lees el horóscopo esperando encontrar las claves de lo que te deparará el destino? ¿Has sucumbido a una tirada del tarot para saber lo que te deparará la vida?

No sé si alguna de esas preguntas tendrá una respuesta afirmativa. Lo que no tengo dudas es que, tal y como trabajamos en el coaching, todos somos responsables de ubicarnos en el lugar desde el que queremos observar la realidad y de ponernos en marcha para ser más efectivos con nuestras vidas.

Si te decidieras a realizar un proceso de coaching tendrías que marcarte un objetivo. Cuanto mejor planteado esté el mismo mayores posibilidades de alcanzarlo. Además se medirían los avances entre sesiones y el aprendizaje realizado.

Pero, ¿es lo mismo objetivo que resultado?

Como diría la canción de Alejandro Sanz “no es lo mismo”, si bien ambos están relacionados. Además influyen los estados de ánimo que nos afectan como observadores  de la realidad que somos y también de las acciones  que generamos.

Cuando te fijas un objetivo y estás comprometido te orientas hacia el mismo ya que lo has definido y orientado libremente. Tienes que ser consciente de que el 100% no depende de ti ya que hay factores externos que escapan de tu control.

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Las personas que se orientan al objetivo se permiten equivocarse y aprender, buscan nuevas opciones y se desarrollan profesionalmente haciéndose dueños de lo que depende de ellos para conseguirlo. La ilusión, las ganas, el tesón, el compromiso, poner “toda la carne en el asador” serían “nubes de etiquetas” para este colectivo

Aquellas que lo hacen a los resultados se sienten responsables tanto de lo que depende de ellas como de lo que se escapa de su control. El “runrún” interno de “No lo conseguiré” “Puede que acabe en el paro”… les produce bloqueos; emociones limitadoras; angustia; preocupación; miedo…

El resultado no podrás saberlo hasta que no haya pasado, pero siempre estará presente el objetivo medible; alcanzable aunque ambicioso; realista y retador; temporal;  bien definido y alineado con los de la organización o ti mismo.

Además se contará con un plan de acción en el que se analizarán los beneficios e inconvenientes desarrollando acciones apropiadas para conseguirlo; petición de recursos cuando sean necesarios y aprendizaje de los éxitos-errores, entre otros.

Vivimos en constante incertidumbre y no tenemos una bola de cristal. Con lo que si contamos es con la libertad de actuación, elección y toma de decisiones para cambiar el rumbo de nuestras vidas. Somos dueños de nuestros actos y responsables de enfocarnos en el objetivo para alcanzar las metas deseadas.

¿Vas a dejar tu futuro en manos de las cartas de tarot

o tomarás las riendas de tu vida?

 

 

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Y como siempre, ¡gracias por estar al otro lado de la pantalla!

 

CONCHA Concha ZancadaCoach certificada. Colaboradora de Aflora ConsultingBlogger motiv A R T E (Automotivación y motivación de equipos desde el Coaching