El lenguaje empoderador

El lenguaje empoderador

Definición de Lenguaje empoderador

El lenguaje empoderador, como se aprecia por la propia construcción del concepto, es aquel que otorga poder, por tanto, se puede definir como el lenguaje que posibilita la solución de las situaciones complejas que se nos presentan en la vida.

“Una realidad es construida, mantenida y modificada lingüísticamente” Heinz Von Forster

Ante una situación compleja, el lenguaje exteriorizado puede dar lugar a soluciones o estancamiento.

¿De qué depende conseguir resultados a través del lenguaje?

Las palabras tienen la capacidad de hacernos cambiar de actitud y mantenernos atentos en momentos clave de la vida.

El uso de un lenguaje desempoderado, puede desembocar en el enquistamiento de una situación, lo que puede conllevar la frustración de los equipos implicados.

Por ejemplo: ante un error en la página web que gestionamos, podemos decirnos “es imposible que avance con este post”, y entonces estaremos incluyendo connotaciones que acercan la posibilidad de abandono de una entrada en el blog que puede ser fundamental para tu negocio.

Resolver problemas nos enseña, nos prepara para afrontar nuevos retos, si no somos capaces de manejar un lenguaje que nos ayude a ver soluciones y que nos abra la mente, estaremos perdiendo ocasiones de aprendizaje y de mejora de nuestras capacidades.

Mediante el lenguaje empoderador, podemos aportar a las situaciones complejas y a las personas que están afectadas por estas situaciones, una visión más amplia de las posibles soluciones.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si ante el problema que hemos puesto de ejemplo antes nos decimos “va a ser difícil avanzar con este post”, estamos admitiendo que la solución es posible y nuestro cerebro automáticamente va a adoptar la actitud de encontrarla.

“Los límites del lenguaje de uno son los límites de su mundo” Ludwig Wittgenstein.

Se han descrito hasta seis categorías de uso del lenguaje que nos desempoderan, son las siguientes:

Culpar o victimizar

Ocurre cuando buscamos “culpables” de la situación compleja a la que nos enfrentamos.

Culpando, anulamos posibles opciones, alternativas y respuestas, que están en nosotros mismos o en nuestro equipo de trabajo. Además, culpar retrasa la aplicación de potenciales soluciones.

Pontificar

Se produce cuando hablamos como si se fuera poseedor de la verdad absoluta, y conocedor de los sentimientos, intenciones y pensamientos de los demás. Por ejemplo cuando decimos “Yo soy así…” limitamos toda posibilidad de cambios.

Disfrazar

Otra manera de quitarse poder es esconder, distorsionar o disfrazar la responsabilidad  detrás del sarcasmo, la ironía, los peros… El “pero”, es una disculpa a lo que no se está haciendo y se debería hacer.

Encasillar

Con esta forma de desempoderamiento, se limitan las opciones o se descalifican las que puedan surgir. Siempre hay opciones por eso lo que hacemos, lo hacemos porque queremos, no porque “nos ha tocado”.

Pasivizar

Pasivizando evitamos la responsabilidad. Es muy típica del idioma español. Por ejemplo cuando decimos “Se me pegaron las  sábanas”, en realidad hemos desatendido el despertador.

Encubrir

Otra manera de quitarse poder es omitir algún dato y hablar con vaguedades. Como hemos repetido a lo largo de todo el post, las palabras son importantes, debemos concretar cómo, cuándo, quién o qué, cuando nos referimos a la solución de un problema.

No es lo mismo decir “voy a cambiar de vida” que decir “voy a cambiar mis hábitos de sueño para no volver a dormirme por las mañanas”.

¿Cómo empoderarnos con el lenguaje?

Escuchándonos a nosotros mismos podemos detectar estos vicios del lenguaje que nos quitan poder de solución y, por tanto, tiempo e ilusión en nuestras vidas y nuestros trabajos.

Existen muchos cursos y artículos en la web que pueden darte pistas y consejos sobre cómo analizar tu actitud lingüística y cómo mejorar tu predisposición ante las situaciones del día a día y, sobre todo, cómo mejorar la predisposición de tus compañeros en esas situaciones.

Un último ejemplo, a lo largo de este post ¿cuántas veces has leído la palabra problema? ¿Y cuántas la palabra situación? Positiviza tu lenguaje para empoderarte.

Si quieres saber más sobre este tema puedes preguntar por nuestro curso de Coaching Ejecutivo. O envíanos un correo a info@afloraconsulting.com.


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